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Es la posición más protegida de todo el tránsito, y la que menos reclama. Casi siempre por el mismo motivo: no querer perjudicar al que manejaba.
Y eso lo pone en la mejor posición posible: puede reclamarle a cualquiera de los dos conductores, o a los dos a la vez, sin tener que probar quién tuvo la culpa.
Que los conductores discutan entre ellos de quién fue el error es un problema de ellos. Para el acompañante, ese debate no es un obstáculo.
Es la razón por la que la mayoría de estos reclamos no se hace, y es un malentendido.
Si el que manejaba tenía seguro (y la responsabilidad civil es obligatoria), quien paga es la aseguradora, no él. Su patrimonio no se toca. Lo que sí puede pasar es que después le suban la póliza, que es bastante menos de lo que la persona lesionada está resignando al no reclamar.
Vale la pena decirlo con todas las letras: alguien que quedó con una lesión permanente renunciando a reclamar «para no perjudicar a un amigo» está pagando de su cuerpo una cuenta que no le corresponde.
Si el que manejaba es tu cónyuge. Muchas pólizas traen exclusiones para el cónyuge del asegurado y eso se discute. No lo des por perdido: hay que leer la póliza concreta.
Si el auto no tenía seguro. Sigue habiendo camino, y está explicado en el que me chocó no tenía seguro.
El conductor reclama enseguida: tiene el auto roto y el seguro encima. El acompañante, en cambio, se atiende, se recupera y sigue con su vida, y descubre la secuela meses después, cuando el hombro no vuelve o el dolor de cuello no se va.
Para entonces suele haber pasado bastante tiempo, y los plazos corren igual para todos.
Consultar no obliga a demandar a nadie. Sirve para saber qué plazo tenés y no perderlo mientras esperás a ver cómo evoluciona.
Igual cobrás, y no le sale del bolsillo: paga su seguro. Es el punto que más frena estos reclamos y no debería.
Hay una discusión sobre las exclusiones de póliza entre cónyuges y conviene mirar la póliza concreta. No des por perdido nada sin revisarla.
Para el acompañante suele no importar: se le puede reclamar a los dos y que discutan entre ellos.
Traelo. Está explicado en firmé un papel de la aseguradora.
Puede reducir el monto, no eliminar el reclamo. Y depende de si el daño se habría producido igual.
Traé la constancia médica y los datos de los dos autos. Y quedate tranquila con esto: el reclamo no le sale del bolsillo a nadie de tu entorno. La primera entrevista es sin cargo.
Actualizado en agosto de 2026
Punto de Ley es un estudio jurídico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La Dra. Patricia Alejandra Sokolowski es abogada matriculada en la Capital Federal y en la Provincia de Buenos Aires, y lleva casos de daños y perjuicios en las dos jurisdicciones. La primera consulta es sin cargo.