Inicio Consumo y fraude digital Fraude digital Me encriptaron los archivos y piden rescate
Todo dejó de abrirse, apareció un mensaje pidiendo dinero y un plazo. Lo que se haga en las primeras horas define casi todo lo demás.
Suele suponerse que esto es tierra de nadie. No lo es. El Código Penal, desde la reforma que incorporó los delitos informáticos, castiga a quien altere, destruya o inutilice datos, documentos, programas o sistemas informáticos, y también a quien venda, distribuya, haga circular o introduzca en un sistema informático cualquier programa destinado a causar daños.
A eso se suma la exigencia de dinero bajo amenaza, que tiene su propia figura y es más grave.
La decisión es de quien sufrió el ataque, y hay situaciones donde no queda alternativa. Pero conviene tomarla sabiendo tres cosas:
Pagar no garantiza nada. No hay contrato ni reclamo posible: mucha gente paga y recibe una clave que funciona a medias, o no recibe nada.
Pagar no borra la copia. En la modalidad actual los atacantes primero se llevan los archivos y después los encriptan, de modo que el rescate compra (en el mejor caso) el acceso, no el silencio.
Pagar marca. Quien pagó una vez queda identificado como alguien que paga.
Cuando el atacado es un comercio, un consultorio, una escuela o un estudio, en esos archivos no había sólo información propia: había datos de clientes, de pacientes, de alumnos.
Eso abre un segundo frente que nada tiene que ver con el rescate. Esas personas confiaron sus datos, y frente a ellas hay deberes propios: informar, contener el daño, poder demostrar qué se hizo y cuándo.
Manejar bien ese frente desde el primer día es lo que evita que un ataque se convierta después en varios reclamos.
Es la decisión de quien sufre el ataque, pero conviene saber lo que se sabe: pagar no garantiza la devolución, identifica a la víctima como alguien que paga, y no borra la copia que ya se llevaron.
El apuro es parte del método. Ese plazo casi siempre se estira cuando no se cumple, y en esas horas es cuando se toman las peores decisiones.
A veces sí y a veces no, y de eso depende bastante. Pero la denuncia sirve igual: hay obligaciones frente a terceros que se cumplen mejor con una causa abierta.
Ahí hay un segundo problema, separado del rescate: los datos de otras personas quedaron expuestos y eso genera responsabilidades propias.
Depende de la cobertura, pero muchas pólizas exigen denuncia y determinados pasos en las primeras horas. Revisar eso temprano evita perder la cobertura.
No formatees nada y no contestes todavía. Sacá fotos de la pantalla y consultá: las primeras horas son las que más pesan. La primera entrevista es sin cargo.
Actualizado en agosto de 2026
Punto de Ley es un estudio jurídico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La Dra. Patricia Alejandra Sokolowski es abogada matriculada en la Capital Federal y en la Provincia de Buenos Aires, y lleva casos de defensa del consumidor y fraude digital en las dos jurisdicciones. La primera consulta es sin cargo.