Inicio Consumo y fraude digital Me estafaron por internet Invertí en una plataforma y no me dejan retirar
La secuencia se repite: los primeros retiros funcionan, y cuando el monto crece aparecen comisiones nuevas para poder retirar.
El patrón es constante. Al principio los retiros pequeños se acreditan sin problema, lo que genera confianza y motiva a incrementar el capital. Cuando el monto es significativo, el retiro se traba y aparece un requisito nuevo: un impuesto, una comisión de liberación, una verificación que exige un depósito adicional.
Ese requisito de poner más dinero para poder sacar el que ya puso es la señal decisiva. No existe operación legítima que funcione así.
Según cómo esté armado el esquema, corresponden la estafa del artículo 172 del Código Penal y la defraudación informática del artículo 173 inciso 16. Cuando la maniobra consistió en captar fondos del público prometiendo rendimientos, y pagar a los primeros con el dinero de los que entraron después, se trata de un esquema piramidal.
Hay además un plano regulatorio. La Ley 26.831 regula la oferta pública de valores negociables, y la Ley 27.739 estableció el registro de los proveedores de servicios de activos virtuales ante la Comisión Nacional de Valores. Que una plataforma opere sin ese registro es un dato relevante del reclamo.
Quiero ser precisa en este punto porque es donde suele haber expectativas que después no se cumplen.
Cuando la plataforma está radicada en el exterior, sin representación en el país y sin registro, la recuperación es difícil y no conviene presentarla de otro modo. El camino existe y vale la pena recorrerlo, sobre todo por dos vías: seguir el rastro del dinero en las cuentas locales por las que pasó antes de salir, y examinar la responsabilidad de quienes intervinieron acá, que muchas veces son quienes captaron a la persona o quienes prestaron sus cuentas.
Cuando en cambio hay una plataforma con registro local, o personas identificables que promovieron la inversión en el país, la situación es sensiblemente distinta.
Es una situación diferente y conviene distinguirla. Si se trata de una plataforma registrada que retiene sus fondos por una revisión de cumplimiento o por una sospecha, lo que hay es una relación de consumo con un proveedor identificado, y el reclamo tiene un destinatario claro.
El dinero rara vez sale del país en el primer movimiento. Casi siempre pasa antes por una o varias cuentas locales, de personas humanas o de sociedades, que después lo convierten y lo transfieren.
Esas cuentas están identificadas en sus propios comprobantes de transferencia, y son el punto por donde la investigación puede avanzar. Por eso conviene conservar cada comprobante con su destinatario, incluso los de los depósitos que en su momento parecieron intrascendentes.
Los comprobantes de las primeras operaciones suelen ser los más útiles.
No. Ninguna operación legítima exige un desembolso adicional para poder retirar fondos propios. Ese requisito es parte de la misma maniobra.
Depende de dónde esté radicada la plataforma y de si hay personas identificables en el país. Cuando la plataforma es extranjera y no registrada, la recuperación es difícil, y el trabajo se concentra en el rastro de las cuentas locales por donde pasó el dinero.
Depende de su rol. Quien fue captado igual que usted y también perdió dinero está en la misma posición. Quien percibía una comisión por incorporar personas ocupa un lugar distinto dentro del esquema, y eso se evalúa caso por caso.
Con el destinatario de cada una se puede evaluar si hay un rastro local por donde avanzar. La primera entrevista es sin cargo.
Actualizado en agosto de 2026
Punto de Ley es un estudio jurídico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La Dra. Patricia Alejandra Sokolowski es abogada matriculada en la Capital Federal y en la Provincia de Buenos Aires, y lleva casos de defensa del consumidor y fraude digital en las dos jurisdicciones. La primera consulta es sin cargo.